viernes, 28 de diciembre de 2007

La lenta resurrección de San Francisco (Noticia ABC)

Restaurada la espadaña, reparadas las cubiertas y por fin visible y esplendoroso el antiguo claustro, antaño foco de marginación y dejadez, la iglesia de San Francisco y su entorno lucen en los últimos días su recuperación casi total. El arco del compás, que da a la vecina calle de la Feria, será la última fase de las actuaciones y la Consejería de Cultura lo acometerá en las próximas semanas, con lo cual culminará el proceso de restauración de todo el conjunto.
La Junta está a punto de licitar las obras de restauración del arco, que en su origen comunicaba el antiguo convento franciscano con la calle de la Feria, una de las vías principales de la ciudad en la época barroca, en la que el templo que se había construido en la Edad Media adquirió el aspecto que tiene hoy.
La delegada provincial de Cultura, Mercedes Mudarra, explicó que las obras consistirán fundamental en la reintegración de la fábrica de sillería, el picado de los revocos de cemento y el estucado, para después resanar todo el conjunto. Una vez que haya culminado se reintegrará la imagen de piedra de San Francisco a la hornacina situada sobre el arco, que hoy se encuentra vacía. La obra se concluirá en un plazo de tres meses y tiene un presupuesto de casi 79.000 euros, según apuntó la delegada provincial de Cultura.
Será el último de los trabajos acometidos por la Administración autonómica en el templo de San Francisco y en su entorno, en una actuación que toca a su fin después de una larga historia.
Trabajos interrumpidos
El expediente para la restauración de la cúpula del crucero, de la espadaña y del antiguo claustro se había iniciado en 1990, aunque en 1997 se interrumpieron los trabajos. Desde entonces el deterioro fue bien visible sobre todo en el claustro, lo único que queda del desaparecido convento, y del que sobreviven el patio, la fuente y la mitad de la galería con arcadas.
El hecho de que estuviera abierto a una plaza pública propició que se convirtiera en refugio de personas sin techo. En 2003 se reanudaron los trabajos, que acaban de culminar ahora y que han tenido un presupuesto de casi 600.000 euros.
En este tiempo se ha actuado en la cubierta de las cúpulas del crucero y de la capilla de los Reyes, que habían sufrido el efecto de las termitas en la madera, y además se han eliminado los efectos de las filtraciones. También se han restaurado la espadaña del templo y la torre de escaleras de caracol que le da acceso.
En el claustro se han limpiado todas las capas de policromía de las arcadas y se han conservado las originales. También se han policromado los florones de los arcos que sobreviven de esta zona del antiguo convento franciscano, que de este modo recobra parte de su aspecto original.
Una vez que terminen todas las actuaciones se podrá apreciar el valor de un conjunto que hunde sus raíces en el siglo XIII, cuando el rey Fernando III incoporó Córdoba a la Corona de Castilla. Fue entonces cuando se fundó el convento de San Pedro el Real, regido por la orden de San Francisco, nombre con el que se conoció al templo. El aspecto actual es fruto de las reformas de la época barroca. De entonces son el claustro (1683), la portada (1731), la ornamentación interior y el arco que daba acceso a la calle de la Feria.
El convento se desamortizó en el siglo XIX y aunque la iglesia se convirtió en parroquia las antiguas dependencias de los frailes tuvieron distintos usos civiles. Los restos del claustro, con sus arcos de medio punto en los dos pisos coronados por la espadaña, son el principal testimonio del pasado de uno de los grandes edificios religiosos de la ciudad.

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