martes, 20 de noviembre de 2007

La ampliación del Colegio de Arquitectos abre la polémica en el seno del jurado (Notica ABC)

El proyecto de ampliación de la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba ha dado una vuelta de tuerca tan llamativa como difícil de comprender. Después de que el organismo convocara el año pasado un concurso internacional de ideas para poder disfrutar de más espacio en sus dependencias, el jurado acaba de emitir un fallo singular: se decantan por un proyecto que se considera el mejor de los presentados, pero recomiendan al Colegio Oficial de Arquitectos que no se lleve a cabo.
La idea ganadora lleva la firma del estudio sevillano de Sara de Giles Dubois y José Morales Sánchez, que ganaron el concurso de ideas para la remodelación de Ronda del Marrubial. Es un audaz proyecto que prevé construir una especie de cubo alrededor del histórico edificio modernista. Esta estructura rodearía a la sede del colegio de arquitectos tanto por arriba, ya que lo equipararía con el resto de edificios de la avenida del Gran Capitán y de la calle Reyes Católicos, como por la fachada y por la parte de atrás, de forma que el edificio modernista quedaría dentro de la nueva ampliación.
El proyecto bautizado como «Decretazo» significaría la construcción de un nuevo edificio envolviendo a la sede del Colegio de Arquitectos por todas partes y consiguiendo así mayor espacio. El jurado se ha decantado por este proyecto, pero en una decisión sorprendente «no recomienda» que se lleve a cabo. El decano del Colegio de Arquitectos y miembro del jurado explica que si se ha premiado al proyecto de Sara de Giles y Manuel Morales ha sido porque era el mejor de cuántos se presentaron, independientemente de su viabilidad.
Del jurado formaban parte Blanca Lleó, Rosa Rull, Manuel Gallego, Enrique López, Ramón Vilalta, Águeda Andreo y Juan Medina, además del decano del Colegio, Rafael Obrero, la delegada provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, Mercedes Mudarra, y el arquitecto que habilitó el palecete modernista en 1990 para que fuera sede del organismo, Juan Serrano.
Surgió entonces el debate en el seno del jurado, ya que algunos de sus miembros optaban por recomendar que no se construya y otros por otorgar carta blanca para llevarlo a cabo. Al final, como apuntó Rafael Obrero, la mayoría de los que tenían que decidir optó por expresar sus dudas acerca de la dificultad técnica en la ampliación de la sede. «El jurado, tras visitar el emplazamiento, analizar las bases técnicas del concurso y valorar las propuestas presentadas, plantea serias dudas acerca de la operación de ampliación, al considerar que no es conveniente ni satisfactoria la premisa de conservación de la preexistencia junto con la realización de una ampliación como la planteada por su tamaño y complejidad. Por tanto se recomienda no construir ninguna de las propuestas presentadas», reza con exactitud la propuesta.
Ante esta contradicción, Rafael Obrero aseguraba que el colegio ha optado por la norma de no declarar desierto el concurso. «No podemos poner a trabajar a más de cien personas para después decir que no nos ha gustado nada de lo que se ha presentado», argumentó.

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